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Nos hemos mudado. Ahora cantamos en Martín de los Heros, 21.

Treinta años cantando entre las mesas

Abrimos el 5 de enero de 1996 con una idea sencilla: que en una misma sala convivieran la cocina, la pintura y la ópera, y que las voces jóvenes de la lírica tuvieran dónde cantar cada noche.

La sala

Aquí han cenado juntos comensales con corbata y con pendiente en la nariz, aristócratas, modernos, clásicos y gente llegada de medio mundo. Para todos vale lo mismo: durante un par de horas los problemas se quedan en la puerta, y lo normal es salir tarareando.

Las paredes también son parte del espectáculo. Los óleos de Camilo Porta cuelgan en exposición permanente y se vinieron con nosotros, junto al piano, a Martín de los Heros, 21.

Óleo de Camilo Porta expuesto en La Castafiore

Las voces

Dos cantantes de La Castafiore interpretando un dúo de ópera entre las mesas

Carlos Guttenberger, director artístico, resume en una palabra cómo se canta en La Castafiore: magia. Se eligen cantantes de primera para que cenar aquí se parezca a estar en un gran teatro, con un repertorio que mezcla arias, romanzas y cuartetos de ópera con lo más alegre de la zarzuela.

Fuera de casa

La compañía del restaurante también sale de gira. Estos son algunos de los sitios donde ha cantado:

  • Londres, dos conciertos
  • Bruselas, dos conciertos, uno de ellos ante el Parlamento Europeo
  • Embajada de España ante la Santa Sede
  • París
  • Cannes, con el coro de la Ópera de Niza
  • Punta del Este (Uruguay), de gira
  • Ministerio de Cultura de Bolivia
  • Beirut
  • Sicilia
  • Roma
Los cantantes de La Castafiore actuando en un evento con brindis, cava en alto

La cocina y la bodega

Plato de la carta de La Castafiore servido en mesa con copas de vino

Con un público tan distinto, la cocina tenía que gustar a todos. Por eso es española y reconocible, la de nuestra querida Chama, con cada plato bautizado con el nombre de una ópera o una zarzuela.

En la bodega hay Rioja, Ribera del Duero, Bierzo y Somontano, con precios para todos los bolsillos. Cuando el camarero deja la bandeja y empieza el aria, se agradece tener la copa llena.

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